Febrero 2008


Acabo de inicar ayer mi aventura para registrar las barbaridades de los camioneros y hoy en ninguno de los 4 camiones que tomé pasó nada como para contarlo.

Bu, maldito seas Murphy.

Pero tendré paciencia, estoy seguro de que me enfrento a una excepción y que pronto volverán los engendros poseídos a los que estoy acostumbrado. Tal vez anden todos mansitos por el próximo aumento y tratarán de justificarlo durante algún tiempo. ¡JA!

Esta idea “se me acaba de ocurrir”. Hay bastantes entradas en mi blog hablando de lo tremenda e increiblemente desgastante que es andar en camión aquí en Guadalajara y de lo bestias, incultos, desgraciados y malditos que pueden ser los choferes de las diferentes rutas. Ya era hora de dedicarle un espacio exclusivo a esta parte tan [desgraciadamente] importante de mi vida. Soy usuario del transporte público y lo seré por un par de años más así que en el tiempo que me quede de viajante colectivo, trataré de poner mi granito de arena.

Lo primero que se me vino a la mente al pensar en abrir este espacio fue llevar un registro de todas las barbaridades y sinsabores que el transporte público nos deja a todos. DIARIO, hay algo que decir en contra de este repudiado sistema: nos dejó el camión, no nos regresó cambio “por que no traía”, manejan como poseídos, manejan como abuelas con artritis, se quedan parados un buen tiempo en un solo lugar sin razón aparente, son groseros, no nos aceptan el transvale, le meten la pata al freno como si aplastaran una lata de aluminio… hay un sin fín de quejas que podemos hacer en contra de estos fulanos y de toda la “organización” detrás, como el incremento a todas vistas injusto del pasaje, los famosos “tiempos” que traen al chófer vuelto loco y en general el gran misterio que representa el cómo carajos hacen para convertir un servicio en el suplicio más infernal para quienes TENEMOS que subirnos a un camión.

Así funcionará al principio. Escribiré sobre los corajes que en lo personal me hacen pasar estos fulanitos y llevaré un registro de las barbaridades cometidas incluyendo ruta, número de unidad, hora de la bestialidad y descripción de la aberración al volante. Así de sencillo. Con el tiempo, y si esto funciona como espero, esa lista semanal se verá nutrida con las aportaciones de los amables lectores que vengan desconsolados a buscar apoyo y consuelo. Eventualmente, tendremos una graaan lista de desatinos que podríamos presentar a la honorabilísima comisión que analiza los aumentos al pasaje y decirles, con los pelos en la mano, que es una mamadota inconmesurable querer cobrarnos más por las mismas tarugadas de siempre.

Principalmente, habrá sarcasmo, algo de rencor y mucho MUCHO coraje, pero no todo será siempre criticar y señalar con el largo dedo de la justicia; también habrá sugerencias, planes y peticiones que habrá que hacer llegar a los ojos adecuados.

Así pues, se inaugura el libro negro del transporte público en Guadalajara.