Hoy en la mañana estaba hojeando el periódico y en la primera plana estaba una nota de que los operadores del transporte urbano en la Zona Metropolitana de Guadalajara harán un paro al 50% de su capacidad el siguiente domingo, y un paro total de actividades para el Lunes si el gobierno no les autorizaba para mañana sábado el aumento de la tarifa de $5.00 a $7.00 ya que dicen que la actual tarifa es insostenible. Pinches ladrones insaciables es lo que son. Yo siempre estaré en contra de los camiones, camioneros y organizaciones detrás del transporte público aquí en Guadalajara: es una de las tarifas más altas de México, el servicio es inexistente, las unidades son deplorables, el trato es pésimo y no tenemos más opción que esa. Cuando Telcel me roba pues me cambio a Movistar a ver qué tal y si no me gusta está Iusacell o de plano andar sin celular y ya; con los camiones no, son operadas por homínidos primitivos que se saben por encima de la cadena alimenticia vehicular (los camiones no tienen depredadores naturales), cobran caro y no hay valor agregado en el servicio, pero no podemos decidir cambiar de Sistecozome a Alianza de Camioneros por que, además de ser las mismas abominables condiciones, las rutas no son iguales. Si hay que tomar el 629, no hay de otra, es el 629 y a joderse. O bueno, la opción es caminarle. En verdad que el transporte público está en el top 5 de las cosas que aborrezco con todo mi corazón.

Ojalá no les autoricen nada, que se haga el paro, los que más pierden son ellos…

Hoy fue un mal día con los camiones.

1. Jany y yo estuvimos esperando como 20 minutos al 629-2 en la esquina de Copérnico y Misión San Antonio, cuando por fin pasó, el ojete no nos dió la parada. Estábamos en la parada y el cerdo maldito no se detuvo, perro del mal. Pasó otro a los pocos minutos, pero era una bestia desalmada al volante.

2. De regreso a casa, esperé 20 minutos al pinche 640. VEINTE minutos. Se supone que las frecuencias son de cada 5 minutos ¿no? No pasó el perro, me tuve que ir a tomar el 634 a américas.

3. De nuevo, el 629 tardó 20 minutos en pasar. Pasaron 3, TRES 629-B (yo esperaba el 1) y cuando una señorita le preguntó al chofer del B que si iba a pasar el 1, respondió “no ps no sabría decirle”. Pinches ineptos…

Aborrezco a los malditos camiones, los odio con todo mi ser…

Acabo de inicar ayer mi aventura para registrar las barbaridades de los camioneros y hoy en ninguno de los 4 camiones que tomé pasó nada como para contarlo.

Bu, maldito seas Murphy.

Pero tendré paciencia, estoy seguro de que me enfrento a una excepción y que pronto volverán los engendros poseídos a los que estoy acostumbrado. Tal vez anden todos mansitos por el próximo aumento y tratarán de justificarlo durante algún tiempo. ¡JA!

Esta idea “se me acaba de ocurrir”. Hay bastantes entradas en mi blog hablando de lo tremenda e increiblemente desgastante que es andar en camión aquí en Guadalajara y de lo bestias, incultos, desgraciados y malditos que pueden ser los choferes de las diferentes rutas. Ya era hora de dedicarle un espacio exclusivo a esta parte tan [desgraciadamente] importante de mi vida. Soy usuario del transporte público y lo seré por un par de años más así que en el tiempo que me quede de viajante colectivo, trataré de poner mi granito de arena.

Lo primero que se me vino a la mente al pensar en abrir este espacio fue llevar un registro de todas las barbaridades y sinsabores que el transporte público nos deja a todos. DIARIO, hay algo que decir en contra de este repudiado sistema: nos dejó el camión, no nos regresó cambio “por que no traía”, manejan como poseídos, manejan como abuelas con artritis, se quedan parados un buen tiempo en un solo lugar sin razón aparente, son groseros, no nos aceptan el transvale, le meten la pata al freno como si aplastaran una lata de aluminio… hay un sin fín de quejas que podemos hacer en contra de estos fulanos y de toda la “organización” detrás, como el incremento a todas vistas injusto del pasaje, los famosos “tiempos” que traen al chófer vuelto loco y en general el gran misterio que representa el cómo carajos hacen para convertir un servicio en el suplicio más infernal para quienes TENEMOS que subirnos a un camión.

Así funcionará al principio. Escribiré sobre los corajes que en lo personal me hacen pasar estos fulanitos y llevaré un registro de las barbaridades cometidas incluyendo ruta, número de unidad, hora de la bestialidad y descripción de la aberración al volante. Así de sencillo. Con el tiempo, y si esto funciona como espero, esa lista semanal se verá nutrida con las aportaciones de los amables lectores que vengan desconsolados a buscar apoyo y consuelo. Eventualmente, tendremos una graaan lista de desatinos que podríamos presentar a la honorabilísima comisión que analiza los aumentos al pasaje y decirles, con los pelos en la mano, que es una mamadota inconmesurable querer cobrarnos más por las mismas tarugadas de siempre.

Principalmente, habrá sarcasmo, algo de rencor y mucho MUCHO coraje, pero no todo será siempre criticar y señalar con el largo dedo de la justicia; también habrá sugerencias, planes y peticiones que habrá que hacer llegar a los ojos adecuados.

Así pues, se inaugura el libro negro del transporte público en Guadalajara.

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